29 mar 2019

Mérida - Alcuéscar

37:50 Km

Hemos descansado dos días en Mérida. Ayer algunos peregrinos fuimos a tomar unos vinos, unos para despedir la ciudad, otros porque finalizaban el recorrido por este año y regresaban a sus lugares de origen.

Después de la segunda copa y apunto de comenzar otra, unas peregrinas nos contaron una historia que luego resultó no ser cierta.

Siendo jovencitas iniciaron un viaje iniciático hacia Brasil.  Llegaron a Canarias en un velero y desde allí hasta Dakar. En esta ciudad senegalesa se dieron cuenta que los marineros, casados,  tenían intenciones poco claras y decidieron abandonarlos y continuar el viaje por África.  Llegaron a Gambia  donde la situación politica era complicada. Un día que  se les hizo tarde por el toque de queda instaurado  se refugiaron en la choza de un brujo de esos que llevan un aro en la nariz.  En este momento de la historia,  la dieron por finalizada ya que lo que pasó después mejor no recordarlo. Parecía que todavía les impresionaba lo sucedido, después de 40 años.

El ruido de un peregrino me despertó y mecánicamente empecé a preparar la mochila. Mientras lo  hacia recordé a un  viejo amigo  mío que me explicó que las personas somos nuestras historías. Pensaba en las muchísimas historias que,  como la de ayer, silenciosamente, guardan los caminos. Historias de ilusiones, de esperanza, de cambio....

Me centré en el presente. Estábamos emocionados de encontrarnos de nuevo con el camino. Esperaba  pacientemente nuestro regreso. No le hicimos esperar, con la primera luz del día partimos rumbo a Alcuéscar. 

A los 6 km llegamos a la presa romana de Proserpina. Construida entre los siglos I y II una obra impresionante de ingeniería civil de los romanos.

Como cada día el sol nos visita puntualemte y ya no nos deja en toda la jornada.

A los 14 km paramos para desayunar en El Carrascalejo. 

Hoy la jornada ha sido especialmente larga. El paisaje precioso. La retama,  la lavanda, el jara y la encina nos han acompañado todo el trayecto.

A veces parecía que la vieja encina del camino nos invitaba a refugiarnos en su  sombra. Pero el camino es muy poderoso y nos arrastraba hacia el.

A pesar de la distancia hemos disfrutado de un entorno ideal, como el paso por el Parque Natural de Cornalvo y Sierra Bermeja.

Finalmente y después de nuevre largas horas de camino, hemos podido compatir cena y alojamiento con otros peregrinos en el albergue religioso de Los esclavos de Maria y los Pobres.