Hoy hemos empezado a caminar con la alegría de haber ampliado el grupo a tres.
Teníamos por delante una larga etapa. Los primeros km han pasado rápidos. Explendido día y ganas de conversar.
El nuevo miembro del grupo ha reavivado la frescura inicial, un poco aletargada después de dos semanas de camino.
También el camino ha dado a Fernando la bienvenida con su mejor versión.
Esta etapa está catalogada con la reina, pronto entendimos el porqué.
A mitad de camino nos encontramos con la ciudad romana de Cáparra.
El largo camino seguia alegremente. Peró Aldeanueva del Camino se hacía difícil de ver. Parecía que quería cobrar tributo a los peregrinos y llegar hasta ella costó 4 km más de los previstos.
En las largas jornadas que ralizamos puede que el cansancio, la fatiga o la contrariedad se apoderen de uno, en este momento nuestros demonios afloran con facilidad, se apoderan de nuestra consciencia. Es una gran oportunidad que nos ofrece el camino para establecer un diálogo franco, desde la compasión, con nuestros demonios, agradecerles todo lo bueno que nos aportan, las veces que nos han alertado de peligros. Con amabilidad, con amor debemos calmarlos y decirles que no nos priven de recibir todo lo hermoso y bello que hay alrededor nuestro.