Hoy ha sido una de esas etapas que todo y llegar cansados, llegas al final de la jornada con la satisfación de haberlo conseguido.
Con el desayuno del clásico chocolate con churros, iniamos el camino.
El primer regaĺo fue la salida del sol. No nos casaremos de agradecerlo.
Con el paso de las primeras horas el espectáculo seguía.
En estos primeros km coincidía la Via con la calzada romana. Los Miliarios no aparecían. Finalmente los hemos vista juntos.
Una especie de cementerio de Miliarios. Da la impresión que se resisten al olvido.
El camino ha continuado sobre la calzada romana. Ha sido un placer pisar este tramo del camino y disfrutar el paisaje, a veces con simpática compañía.
O, con formaciones caprichosas de rocas.
Con la llegada al Tajo se rompe la mágia. El camino nos muestra su cara más dura. 6 km de caliente asfalto y km's de matorrales.
Cruzamos típicas dejesas ectremeñas, bajo la curiosa mirada de solitarios grupos de bravos, nada amenazantes.
El tramo final del recorrido de hoy nos ofreció dos agradables sorpresas. Una fuente de agua dulce donde podimos dar el necesario descanso a nuestros doloridos pies.
Y un frondoso y fresco bosque de alcornoques que nos acompañó hasta Grimaldo.
Que nos recibió con lo que mejor que podía ofrecernos. Una buena ducha, copiosa cena y aceptable cama.